Una lágrima por Leila Alaoui

Expo Les marocains 1

Por Anna Mellado

Leila Alaoui decía en una entrevista que no era una artista, sino simplemente una fotógrafa y que el arte de sus producciones no venía de ella, sino del reflejo de las gentes humildes que retrataba.

Leila Alaoui, una de las jóvenes promesas mundiales de la fotografía, fue asesinada el pasado 23 de enero en Ouagadougou, en Burkina Faso. Y no pienso nombrar a la organización terrorista que lo hizo, no pienso publicitar el nombre de quienes practican ritualmente masacres que están expandiendo el miedo y el horror, pretendiendo amordazar la libertad de expresión en el mundo entero y de paso reducir a las mujeres a ser meros objetos cubiertos de tela, como un viejo sofá en una casa abandonada. No pienso nombrarlos porque me repugnan.

Leila Alaoui era hija de un empresario marroquí y de una fotógrafa francesa. Nacida en 1982 en París, su vida se ha repartido entre Francia, Marruecos y Líbano, integrando positivamente la dificultad de la doble pertenencia de sus orígenes, afianzándose en un espacio identitario mediterráneo. Durante 8 años estudió cine y sociología en Nueva York, pero decidió expresar su arte por medio de la fotografía. Humanitaria y comprometida con los colectivos más sensibles, empleó su savoir-faire en inmortalizar a las gentes populares de Marruecos: tribus minoritarias como los bereberes, jóvenes marroquíes, futuros emigrantes ilegales, que miraban a su cámara con el paisaje de España tras ellos y ojos llenos de ilusión, también las mujeres, porque Leila se detenía especialmente en ellas. Sus fotografías expresan una sensibilidad tremenda, la intención expresa de dignificar a las gentes del pueblo marroquí y de revalorizar preciadas herencias étnicas. Otros proyectos complementaban su trayectoria artística, como los 28 retratos femeninos actuales del mundo de la cultura en Marruecos o las condiciones de los campos de refugiados en Líbano, Jordania e Irak.

Leila podría haber trabajado en importantes revistas de moda, para agencias de modelos, o en la promoción de estrellas mediáticas, pero nunca se sintió especialmente interesada por ello. Eligió la vía del compromiso, de la entrega, de la solidaridad, Àfrica y Oriente Medio eran sus principales campos de acción. La asesinaron cuando desarrollaba un proyecto en Burkina Faso para Amnistía Internacional: por medio de su objetivo y de su inteligente mirada, captaría imágenes de mujeres para denunciar la discriminación y las vicisitudes que padecen en aquél país.

No pasara niña marroquí

Leila ni siquiera tuvo la suerte de morir in situ. Tras 5 impactos de bala, sufrió varias operaciones en pocas horas y su corazón dejó de latir. Ella ha perdido la vida y las mujeres hemos perdido a Leila, una joven promesa del arte y una activista de la lucha contra la exclusión. Nos quedan sus imágenes, un bello legado que permanecerá inconcluso, pero cada vez que lo veamos nos hará recordar la belleza de su generoso arte y de su mirada hacia los demás. Gracias por tu valentía Leila, te prometo que te recordaremos, como recordamos colectivamente a todas las mujeres asesinadas en el mundo por su condición de mujeres libres e íntegras. Os invito a hacer un último homenaje a Leila, visitando su página web y visionando sus trabajos artísticos.

http://www.leilaalaoui.com/

Niña libanesa noviembre 2013

 

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